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Poné en orden tu vida

Poné en orden tu vida, poniendo orden primero en tu casa, tu espacio.

Hay una idea muy extendida sobre que los espacios en que vivís reflejan tu estado de ánimo o tu orden emocional.

Sinceramente, nunca necesité a ningún científico que me fundamentara el asunto, porque podía ver por mí misma que estaba más claro que el agua:

  • Cuando mi ánimos estaba por el piso, ni ganas de ordenar o limpiar me daban y todo se volvía caos.
  • Cuando estaba en época de exámenes, que mi cabeza era un desorden mundial, mi casa también lo era
  • Y si estaba en un momento de crisis existencial, ni hablar que era evidente en mi caos físico
  • En cambio, cuando me sentía en paz, ordenaba las cosas y la casa parecía en armonía con esa paz

Así que, si estás pensando en poner en orden tu vida, lo mejor que podés hacer, a mi parecer, es empezar ordenando tu espacio, tus cosas.

Hay muchas formas de ordenar… A mí siempre me gustaron lo espacios (de hecho, estudié diseño interior por eso mismo), y sin embargo, no había logrado nunca tener en orden todas las cosas hasta que leí un libro.

Parecía magia (y creo que un poco lo es). Después de leer el libro y ponerlo en práctica, mi casa se conviritió en otra. ¿De verdad esa era mi casa, tan bonita y ordenada?

No lo podía creer.

Pero lo más lindo de todo fue que nunca volvió a haber caos otra vez. Porque con este método que usé, el método KonMari (de Marie Kondo), sólo vas a organizar tu casa una sola vez, y el orden se mantendrá por siempre (porque será tan fácil y rápido, y la satisfacción tan grande, que lo harás enseguida).

Así que hoy quiero compartirte lo que aprendí en este libro, porque me cambió totalmente. Mi casa y a mí, porque tener ordenado me permite tener mucho más tiempo.

Si no leíste el libro, lo mejor es que lo hagas. Debajo de todo te dejo un enlace a una biblioteca virtual de pago donde podés leerlo, pero que tiene una prueba gratis de 15 o 30 días.

Pero si estás cort@ de tiempo para leer, o tenés la energía ya predispuesta para poner manos a la obra, entonces te haré un breve resumen… que de breve no tiene tanto, pero es que es la única forma de transmitir la esencia del libro en su totalidad.

Marie Kondo y su libro "La magia del orden"

Vamos allá:

La limpieza y organización de una casa puede hacerse una sola vez en la vida. Si se hace bien, se mantendrá por siempre.

Aunque no lo creas, es muy cierto. Te lo digo yo que lo estoy experimentando hace semanas.

Y es que, si lo hacés a conciencia y todo como una maratón (es decir, unas 4 o 6 horas diarias dedicadas a eso durante una semana o dos), vas a tener todo tan organizado que nunca volverás a tener miedo de empezar a ordenar.

Porque sabrás que será sólo cuestión de media hora, no más.

Ya no habrá otra organización profunda. Eso está garantizado. Quien lo hace bien una vez, perdura en el tiempo.

Tal vez esta es la parte más difícil de creer, a menos que te leas el libro entero, donde te da todos los por qués. Es muy largo para ponerlo en este artículo, y definitivamente hay un libro muy bien escrito para eso, así que no lo haré yo.

Como sea, podés creerme. O probarlo por vos mism@. Seguro lo segundo es mucho mejor.

Hay cosas (objetos) que te hacen feliz, y otras que no.

Sí, son cosas. Y que una cosa te haga feliz, no te vuelve materialista. Tengo un vestido rojo que me encanta y me hace feliz.

Tengo varios libros que con solo tocarlos o verlos me sacan una sonrisa. Y tengo unos cuencos cerámicos que hacen que coma con más felicidad y tranquila si los uso. ¿creés que eso me hace materialista?.

No, ¿verdad?

Bueno, eso.

Que hayan cosas que te hagan feliz no te hace mejor ni peor persona. No te convierte en una persona obsesiva por lo material.

Te hace sincer@ con vos mism@.

Si querés tener una vida feliz, deberías quedarte únicamente con lo que te hace feliz

Esto aplica a todo: pensamiento, personas, actitudes, hábitos… Pero siempre es más fácil empezar con lo material.

Así que la propuesta de Marie es que empieces a elegir qué cosas te harán feliz de ahora en más, y qué no. Y claro, quedarte sólo con lo que sí, y deshacerte de lo que no.

¿Cómo saber qué cosas te hacen feliz y qué no?

Hay 3 pasos.

1 – Amontonar todas las cosas de la misma categoría en una gran montaña. Hay un orden específico en esto. Primero, empezar por la ropa, luego libros, después papeles, komonos (es decir, cosas categorías varias que depende de cada persona, como: cosas eléctricas, cosas de hobbie 1, elementos de cocina, maquillaje, colecciones, herramientas del hogar,etc, etc) y por último, objetos sentimentales.

2 – Tocar cada cosa (es importante tocar, no sólo mirar) y evaluar qué te genera. Por eso Marie recomienda empezar con la ropa, porque es más fácil.

Al principio no sabía qué me hacía feliz y qué no. Pero cuando agarré del montón de ropa, el vestido rojo, la pollera de volados y el vestido que me regaló Gaby de México, supe enseguida a qué se refería. Con sólo verlos, y luego tocarlos, me sentí feliz.

Y es que esas 3 prendas de verdad me encantan. Me gusta cómo me veo con ellas. Pero sobretodo, me gusta cómo me hacen sentir. Me siento especial usándolas.

Así que si no sabés qué te hace feliz, empezá con eso: elegí del montón de ropa 3 prendas que sepas que te gustan muchísimo. Y fíjate qué emoción te generan.

3 – Guardar o descartar. Lo que te hace feliz, lo conservás. Lo que no, lo descartás (para donaciones o venta garage)

Vas a descubrir que hay cosas que no usarías nunca para salir a la calle (como un disfraz), pero aún así te hace feliz. Y otras cosas, incluso nuevas y con etiqueta, que no te generan felicidad, incluso algunas te generan un “no-sé-qué” bastante feo.

A mí me pasó con muchas prendas de invierno, que las tenía porque eran abrigadas (y tengo pocas prendas de abrigo) pero no me gustaban en lo más mínimo y me generaban como una sensación de “obligación a usarla porque es útil”.

Las descarté.

Posiblemente tenga que comprar o hacerme ropa nueva (me gusta coser). Pero al menos todo lo que tengo me hace feliz.

Tratar a las cosas con respeto. Valorarlas.

Te deshiciste de todo lo que no te hace feliz. Y conservaste únicamente lo que te hace feliz.

Ahora que tenés menos cosas va a ser más fácil valorarlas. Cuidarlas. Tratarlas con respeto. Y que, por ende, te duren más.

Pero no es sólo cuestión de cantidad. Cuanto más te haga feliz algo, más probable es que lo cuides y no dejes que se estropee. ¿Viste? Es todo lo contrario de ser materialista. Si cuidás las cosas y extendés su ciclo de vida, estás colaborando con el planeta.

Guardar las cosas en su “lugar natural”

Y Marie también propone una manera de guardar las cosas, para que “se sientan a gusto”, en “su lugar natural”.

¿Los objetos tienen un “lugar natural”? – fue la primer pregunta que se formuló en mi cerebro cuando leía las líneas… y me imaginé un tenedor en medio de la selva jajajaja.

Pero lo que quería decir Marie era otra cosa, claro.

De hecho, era algo que yo ya venía haciendo hace tiempo, aunque con reservas. Y eran esas reservas o excepciones las que hacían que a veces no encontrara lo que buscaba.

Así que el método KonMarie (así se llama este método), no contempla excepciones, para hacerlo útil al100%, y no al 70% o 60%, como lo hacía yo.

Los cables “se sentirán” mejor en compañía de otras cosas eléctricas. Así que los enchufes, controles remotos, adaptadores, bombillas eléctricas, todo eso, mejor ponelo junto.  Lo mismo con los artículos de librería. Los de limpieza. Los de cocina…

La idea general es guardar las cosas de la misma categoría, en el mismo lugar.

Lo bueno es que cada categoría la elegís vos. Y lo mejor de todo es que, cada vez que busques algo, no tendrás que pensar dónde lo dejaste esta vez, sino cuál es el lugar que corresponde a su categoría. Seguro, si te gusta vivir sin tener que ordenar a cada rato, lo habrás dejado donde va justo cuando lo terminaste de usar.

Guardá todo de manera que esté a la vista

Dibujo de "La felicidad después del orden" cómo ordenar ropa - Marie KondoLa propuesta de Marie es guardar todo de manera que nada quede escondido, para que así nunca olvides lo que tenés.

Con lo cual, evita guardar cosas unas encima de otras: su método es el guardado vertical, en cajas o cajones.

Por ejemplo, en vez de guardar la ropa una remera encima de otra, te enseña a doblarla en rollitos parados, que ubicás uno al lado del otro (y podés hacerlo siguiendo una gama de colores, para que quede más lindo).

Así, podés sacar fácilmente una prenda sin arrugar las demás ni que se te desarme una torre de remeras.

El ejemplo es con ropa, pero en realidad va con todo. Guardando todo en cajas o cajones y de manera vertical (en vez de apilado uno encima de otro) te queda todo a mano, así que cada vez que saques una cosa, no desordenás al resto. ¡Es genial!

Caja de maquillaje (sí, es mucho mejor tenerlo en caja: se ve más prolijo y te queda todo a mano), caja de librería, caja de costura, cajas de herramientas, caja de toallones, caja de las remeras, caja de bijoueterie, cajón de sartenes, cajón de ollas…

Cajas, cajones. Cajas de zapatos decoradas, para que se vean más lindas y agraden tu vida cuando abras la puerta del placard o modular.

Que no quede nada a la vista

Puede sonar un poco contradictorio a lo que acabo de decir. Marie dice que guardes todo a la vista, sí, pero no por eso vas a tener todo en el piso para poder verlo.

La idea es guardar las cajas en muebles: placards, modulares, etc. De esta manera, cuando cierres las puertas del mueble (o cierres los cajones), nada quedará a la vista.

Sobre la mesada de la cocina hay un tema muy peliagudo: muchos solemos tener los condimentos “a mano”, ocupando lugar en la mesada. O el detergente y la esponja cerca de la bacha.

Marie propone también guardarlos en un cajón próximo a la cocina o bacha (respectivamente), pero escondidos de la vista una vez se hayan dejado de usar.

Así, vas a tener siempre toda la mesada disponible para hacer cosas, en vez de tener que hacerte espacio primero.

Lo mismo con los shampoos en el baño y con todo, en realidad. Los espacios libres, te hacen sentir más libre para ser creativ@.

 

Que se vea todo bonito

La decoración es parte importante del guardado. Porque la belleza es fundamental para alimentar el alma (esto me llevó años y años entenderlo, pero ¿a que una música bonita te alimenta el alma como lo hace una rica milanesa con tu estómago?).

Así que, si tenés cosas que “no son aparentemente útiles, pero te hacen feliz” y por eso las conservaste, buscales un lugar decorando alguna de tus cajas o puertas de placard, o paredes, para que se vean más bonitas.

Si tenés colecciones de cosas, presentalas de manera tal que se vean bonitas. Si son cosas chiquitas (mini figuras de acción, por ejemplo), ponelas sobre un camino o cartulina decorativa para crear una escena, en vez de simplemente amontonarlas en un lugar.

En fin, acá entra la imaginación al 100%.

La idea es que juegues a decorar tu casa, a convertirla en una obra de arte que resalte lo que más te hace feliz. Porque es así como va a convertirse en tu hogar, en tu “bosque” o templo sagrado.

Importante: siempre empezá por vos

Estaba a punto de olvidar este punto, y es de vital importancia.

Es posible que vivas con más personas en tu casa. Tal vez una pareja, tus hijos, tus papás o compañero o compañera de piso.

Si es así, eso no tiene que tirarte atrás y pensar que no vas a poder poner en práctica este método. Pero ojo, tampoco significa ponerte a ordenar las cosas de los demás (¡eso jamás, ya que cada uno tiene su forma de hacer las cosas!)

  • Si tenés hijos y tiene al menos 3 años, ya podés pedirles que elijan ellos qué les hace feliz y les enseñes a ordenar su ropa y juguetes. Lo verán como un juego más que como una obligación y lo van a pasar bien (sólo te cuesta probar).
  • Si convivís con tu pareja, familia o compañero(a), podés invitarle a que lo haga con vos. Si no le interesa (tal vez el clic valió sólo para vos, al fin y al cabo…) empezá por tu placard, tus libros, tus cosas. Es posible que, al ver el cambio que tiene lugar en vos después de hacer esta maratón del orden, le anime a sumarse al reto.

En mi caso, vivo con mi novio y, cuando le invité a hacer la maratón del orden, su primera respuesta fue sí, pero ni bien vio la montaña de ropa se enfufurruñó y estuvo a punto de dar un paso atrás. Era escéptico a la idea de que había ropa que le hacía feliz (él no había leído el libro y yo no supe explicarle la esencia de este) y, creo, le atemorizó que fuese una limpieza profunda como tantas otras.

Por suerte, llegó hasta el momento de elegir 3 prendas que le hicieran feliz y lo hizo. Ahí entendió de qué iba todo realmente y se sumó a la tarea. Ahora ordena la ropa ni bien la descolgamos del tendedero, ¡increíble!. Antes dejábamos la ropa días sin ordenar y se nos hacía caos. Estamos mucho mejor ahora que podemos ordenar todo rápidamente, ya no cuesta nada.

Posiblemente me haya dejado algo en el tintero, pero creo haber hecho énfasis en todo lo importante para seguir el método KonMarie.

En cualquier caso, tenés dos opciones: o te leés el libro y ponés manos a la obra, o ponés manos a la obra y complementás con algunas búsqueda de ejemplos de guardado en internet.

De verdad no te miento cuando te digo que tu vida va a cambiar completamente después de esto.

VOS vas a cambiar completamente.

Después de logar concluir con la maratón del orden, vas a sentirte más segur@ de vos y tus capacidades, porque después de haber logrado semejante odisea (y lo vas a lograr) te darás cuenta que todos los demás proyectos que tengas son igualmente posibles, si encontrás el método adecuado.

Manos a la obra

Si te gustó el artículo, sólo te quedan 3 ó 4 cosas por hacer:

  • Leer el libro entero. Esto es opcional, pero te lo super recomiendo. Podés leerlo en la prueba gratis de varias librerías online. Yo encontré nubico, pero hay otras.
  • Empezar con la maratón de limpieza cuanto antes. Lo puede hacer toda la familia, incluso niños de 4 años. A ellos va a resultarle más divertido de lo que te parece.
  • Si de verdad te gustó y, si lo pusiste a prueba y te sirvió, no te lo dejes para vos. Compartí este artículo con tus amigos y familia. Este método es maravilloso. Es por eso que te lo compartí yo a vos, porque me encantó y me sirvió muchísimo. Sería bonito que hicieras lo mismo vos.
  • Comentame, ¿cómo quedó tu casa, después de la maratón? ¿Qué cambios se produjeron en vos, después de eso? ¿Qué hacés ahora que antes no hacías?

Un gran abrazo y hasta la próxima.

Gise

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