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Desafío “Mi gran año 2019”

Este año va a ser TU GRAN AÑO, ¿lo sabías?. Apuntate al desafío “Mi gran año 2019” y hagamos que sea así.

El universo está complotado para que este sea un año de crecimiento y prosperidad, así que, ¿por qué no aprovecharlo?

Y justamente estos días son ideales para soñar y diseñar cómo te gustaría vivir a partir de ahora. Cómo te gustaría que fuera tu año 2019. Y semana a semana, mes a mes, hacer que ese sueño sea posible.

Las agendas Alestra 2019 comienzan sus páginas con una leyenda que dice “Pedí un deseso; hacelo realidad”. Y eso es lo que quiero proponerte a vos para este 2019.

Pero no quiero que pidas un deseo chiquito, algo que sabés que no te va a costar esfuerzo lograr. No, no, este año tiene que ser un año excepcional. Este puede ser el año que te cambie para siempre y te lleve a esa vida que siempre soñaste. ¡Podés hacerlo!

Lo que te estoy planteando puede sonar descabellado. Y sin embargo,… en el 90% de los casos, las personas no viven sus sueños sólo porque no se lo proponen de verdad. Porque no se ponen metas claras o no hacen las acciones necesarias para lograrlo.

Vivir tu vida como siempre soñaste “no es cuestión de tiempo, sino de distancia”, tal y como diría mi mentora Laura Ribas.

No hace falta esperar años y años para poder vivir lo que siempre quisiste: sólo tenés que hacer una cierta cantidad de acciones que te lleven a esa vida ideal.

Y este año, ya te dije, los planetas están complotados para que lo logres. Así que, ¿qué estás esperando?

Ah, claro… puede que no sepas por dónde empezar…

En ese caso, hoy estás de suerte. Porque en unas semanas vamos a empezar con el desafío “Mi gran año 2019” que va ayudarte a planificar tu vida soñada y empezar a vivirla este mismo 2019.

¿En qué va a consistir el desafío Mi gran año 2019?

  • Vas a permitirte soñar a lo grande: decirte realmente cuál es tu sueño en esta vida.
  • Vamos a convertir ese “sueño” en una meta alcanzable, algo que pueda volverse real (¡sin que eso signifique volar más bajo o que sea menos ambicioso!).
  • Aprenderás a ver y crear los puentes y caminos que te faltan para alcanzar esas metas.
  • Vas a volverte una hábil estratega en encontrar el camino más directo a tus propósitos para este 2019.
  • Voy a ayudarte a dejar de procastinar
  • Vas a entrenar tu fuerza de voluntad, para que lograrlo sea tan inevitable como la caída de un tobogán.
  • Por último, vas a lograr disfrutar de este crecimiento personal y de este camino a tu vida soñada. ¡Lo vamos a hacer juntos!

Apuntate ahora mismo al desafío

En febrero comenzamos, pero ya podés inscribirte en este enlace

Todavía estamos haciendo los preparativos de este desafío que va a abrir sus puertas en febrero. Pero durante todo enero vamos a ir preparándonos para ello.

Aprovechando que para much@s son días de relax, y para much@s otr@s son épocas de renovación y preparación, vamos a empezar de a poquito.

Videos, audios, planillas de ejercicios e incluso transmisiones en vivo van a ser parte de este maravilloso desafío.

También voy a enseñarte a sacarle jugo a tu Agenda Alestra, para que te acompañe en este camino de alcanzar tus sueños.

Así que, ¿qué esperás para apuntarte?

Apuntarme ahora mismo al desafío: este año va a ser mi gran año

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Cómo sacarle el jugo a las listas

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Voy a decirte cómo sacarle jugo a las listas o “TO DO LIST”. Porque, si bien hay muchas herramientas que te ayudarán a cumplir tus objetivos, las listas son las más elementales y efectivas.

Las listas son tan simples de usar que ya las usábamos de peques, cuando íbamos al almacén o al super a comprar varias cosas. Nuestros papás nos escribían en un papel qué cosas teníamos que comprar.

Son tan imprescindibles que las usás para saber a quién invitar a tus fiestas o qué cosas tenés que llevar de viaje.

Siempre que necesitás organizar algo verdadera y eficazmente, hacés una lista. ¿Por qué, entonces, no implementar su uso en tu día a día?

Tres razones por las que deberías usar listas

  • Las listas te permiten visualizar rápidamente qué tareas tenés que sí o sí resolver en el día. Eso es porque no utilizás oraciones largas para cada tarea, sino frases cortas como “terminar de limpiar el patio” o bien “limpiar patio”.
  • También te permiten ver la cantidad de actividades que te propusiste para el día. En una rápida ojeada, podés ver si son demasiadas para un solo día o demasiado pocas, y corregirlas.
  • Pero lo más importante de las listas es que podés decirte cómo resolviste tu día, y llevar un control de
    ¿Lograste acabar lo que te habías propuesto en el día? ¿O tuviste que posponerlo o cancelarlo?

¿Cómo fue tu día? en 3 simples símbolos

Podés sacarle jugo a las listas, Al lado de cada tarea podés diferenciar el resultado con un tick o visto, una cruz o bien una flecha.

El tick: símbolo de que lo lograste “✓”

El tick marca que efectivamente cumpliste lo que te prometiste. Cuantas más ticks consigas, mejor te sentirás con vos mismo.

Es algo de gran importancia mantenerte tu propia palabra. De ahí que siempre te aconseje ponerte pocas tareas en el día, pero que las cumplas a rajatabla.

¡Cuidado! Si notás que no tenés muchas ticks en el día a día de tu agenda, es momento de que revises en qué estás fallando. Tal vez tus metas son demasiado exigentes y estás queriendo abarcar mucho más de lo que realmente un ser humano puede hacer al día. O al contrario, tal vez, te está faltando motivación suficiente para ponerte manos a la obra.

Puede que estés paralizado porque dentro tuyo temés no lograr tu meta (si este es el caso, te recomiendo leer estos consejos sobre cómo pasar del miedo a la acción), o bien que hayas olvidado el foco. Recordate cuál es la recompensa después de tanto trabajo. Te animará a seguir avanzando paso a paso.

La cruz: cancelación “X”

La cruz es un elemento muy práctico para avisarte que decidiste cancelar esa tarea, por la razón que sea.

Tal vez lograste delegarlo, así que no tenés que preocuparte por hacerlo. O sencillamente decidiste no ir a una charla porque surgió un plan mejor. O notaste que era una tarea para nada prioritaria, y que tal vez, lo harías en algún futuro, pero es tan lejano que no entrará en este mes.

La flecha: lo termino mañana “>”

La flecha es un elemento muy peliagudo. Si acostumbrás a usarlo demasiado seguido es que en algo estás fallando.

Hay múltiples motivos por el cual utilizar este símbolo, el más común es porque no llegaste a terminarlo a tiempo. Pero otro motivo puede ser que hayas notado de antemano que no era prioritario para el día, y decidas dejarla para otro día.

También puede ser que no hayas sido clar@ con tu tarea desde el principio. Recordá que no es lo mismo “empezar a limpiar el patio” que “terminar de limpiar el patio”.

La primera frase es vaga e incierta: empiezo a hacerlo, pero ¿quién sabe cuándo la termino?, tal vez mañana o la semana próxima. En cambio, la segunda es mucho más concreta y efectiva. Habla de un plazo de tiempo conciso que es “hoy”.

Por eso, te recomiendo que siempre que anotes tareas en tu agenda, sean para “terminar de hacer cosas”, en vez de empezarlas. Si eso significa hacer sólo 1 cosa al día, pues bien, que así sea. Pero que no quede para terminar mañana, ya que ver varios días seguidos una misma tarea es de lo más agotador para el cerebro y nuestra emocionalidad.

No te hagás la lista, usá las listas

Las listas son inmensamente prácticas. Sobretodo por la posibilidad que nos dan de contarnos el resultado de las tareas.

Por eso, añadimos a nuestras Agendas Alestra un circulito al lado de cada renglón, para que puedas contarte cómo ha resultado cada actividad, y según eso, mejorar día a día tu planificación y eficacia en acercarte a tus metas.

Si te gustó y te fue de utilidad este artículo, por favor, compartilo con tus amigos y contactos. Si sabés alguna otra forma de sacarle el jugo a las listas, también me encantaría conocerla. Comentalo aquí debajo.

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Aprender a priorizar: la única forma de lograr tus metas

Aprender a priorizar: la única forma de lograr tus metas

Aprender a priorizar es clave para lograr el camino directo a tu vida ideal.

¿Hacés muchas cosas pero sentís que no estás avanzando? ¿Corrés detrás de cosas urgentes, como si estuvieras apagando fuegos continuamente? ¿Te abruma saber que para alcanzar tus sueños tenés que hacer mil cosas y no sabés por cuál ni cómo empezar? ¿cómo decidir entre qué hacer primero y qué dejar para después?,

Lo que te está faltando es claridad en tus objetivos. Y aprender a priorizar qué hacer primero, y qué después.

Todo gran proyecto tiene muchas áreas importantes que cubrir. A simple vista, casi todas parecen importantes y urgentes, y solemos caer en la tentación de hacer todo a la vez. Pero…

No sos un pulpo. Si fueras un pulpo, vivirías en el mar y seguramente no harías planes para lograr tus sueños… Y lo importante de no ser un pulpo, es que no podés hacer TODO a la vez (bueno… supongo que un pulpo tampoco puede hacerlo, pero seguime el cuento de todos modos).

Por eso es que tenés que elegir qué hacer primero y qué hacer después. Lo que pasa, es que es fácil decirlo, pero muy complejo y difícil de definirlo.

No te preocupes, acá te doy algunos consejos para que puedas ver con más claridad qué es lo prioritario en tu proyecto.

¿Qué priorizar?

La respuesta es sencilla, pero se contesta con otro pregunta: ¿Qué es lo que más va a acercarte hoy a lograr tu objetivo?

Pero a veces esa respuesta puede sonar algo confusa y ambigua. Así que intentaré explicarlo de otra manera:

¿Qué es lo más urgente e importante al mismo tiempo? Algo que no puede esperar y que, además tenga un gran relevancia para lo que te proponés. Si tuvieras que calificar a todas las tareas o hitos que tenés que hacer para lograr tu objetivo, ¿cuál se lleva las 10 estrellitas en importancia y urgencia al mismo tiempo?

Hay un método muy efectivo que puede ayudarte con esta difícil tarea de decidir. Me la presentó Pablo Gonzalez en una de sus charlas, y creo que merece mucho la pena que la comparta también con vos.

Se llama matriz Stephen R. Covey (por su creador) y es un ejercicio simple pero infalible para visualizar perfectamente qué tenés que hacer primero, y qué cosas pueden esperar en el tintero un poco más. Para entenderlo, primero voy a explicarte la diferencia entre importante y urgente.

 

Diferencia entre importante y urgente

¿Cuándo algo es importante?

Importante es todo aquello que te ayuda a conseguir tu objetivo, que te acerca más al lugar donde querés llegar. Las tareas importantes tienen un gran impacto en la consecución de tus objetivos.

¿Cuándo algo es urgente?

Una tarea urgente es algo que tenés que hacer de inmediato, porque de lo contrario, ya no tendrá sentido.

Muchas veces solemos confundir lo urgente con lo importante. Y peor aún, pensamos que lo urgente es lo primero que hay que hacer, porque caducará más rápido que lo demás. Pero no siempre es así.

Por ejemplo: estás de franco y decidiste compartir un lindo momento con amigos. De pronto, te suena el celular por trabajo. La tarea de atender el teléfono es urgente (ya que si no atendés la llamada en el momento, luego no podrás hacerlo). Pero no es importante para lo que te propusiste. Por lo que podrías silenciar el teléfono y, llamar a tu cliente el próximo día laboral.

En este ejemplo, podés ver que, en realidad, lo prioritario tiene que ser aquello que sea importante y urgente a la vez.

La matriz Stephen Covey para aprender a priorizar

Se trata de cuatro cuadrantes divididos por dos ejes: uno es el eje de la importancia (que dividirá al cuadro en muy importante, y no importante); y otro es el de la urgencia (a su vez, dividiendo el cuadro en urgente o no urgente).

Se trata de llenar los casilleros con las actividades que tenés que hacer, según la consideres importante y urgente; importante y no urgente; no importante y urgente; no importante y no urgente.

Las actividades que marques en el primer cuadrante (importante y urgente) serán tu prioridad. Ya que serán aquellas que, de hacerlas, te ayudarán a acercarte rápidamente a tu objetivo.

Aquellas que hayas ubicado en el cuadrante “Importante pero no urgente”, serán las segundas en tu lista de prioridad; ya que te ayudarán a concretar tu objetivo, pero pueden esperar un poco más.

El tercer cuadrante, “no importante pero urgente”, bien podés delegarlo (que es la propuesta del creador) o directamente, tacharla de la lista junto al último cuadrante. Al fin y al cabo si algo no es importante para tu proyecto, es decir, no va a acercarte a donde querés llegar, ¿para qué hacerlo? No pierdas el tiempo en cosas que no importa, y centrate en aquellas que sí van a tener un efecto positivo en la consecución de tus metas.

A brillar

Espero que este simple ejercicio te sirva para darte claridad en cuál tiene que ser tu siguiente paso. Confío en que con esto, dejes de hacer como si fueras un pulpo y concentres todas tus energías en lo prioritario.

Si sos emprendedor(a), te recomiendo muchísimo este ejercicio, ya que cuando emprendés, siempre tenés mil cosas que hacer y se hace abrumador saber cuál hacer primero. Y si sos de l@s que prefieren tener todo junto en un mismo lugar, te recomiendo que utilices nuestras agendas de emprendedores, donde encontrarás una matriz como esta cada mes.

Si te fue de ayuda este artículo, compartilo con tus amigos y en las redes. Y si tenés algo que añadir, tu experiencia propia u otra fórmula que usás para priorizar actividades, son más que bienvenidas.

Que sueñes mucho, planees con ilusión, y alcances tus sueños

Gisela

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Cómo pasar del miedo a la acción

CÓMO PASAR DEL MIEDO A LA ACCION

¿Estás empezando algo nuevo y sentís miedo? ¿No sabés cómo pasar del miedo a la acción? ¿Sentís que estás paralizad@? ¿Dudás de si vas a poder con eso, y por eso te saboteás? Y sobretodo, ¿Querés dejar de sentir miedo y empezar a sentirte segur@?

El miedo es algo común. Así que, antes que nada, tranqui. A todos nos pasa.

Cuando hacés algo que nunca antes hiciste; cuando te animás al fin a soñar a lo grande, la incertidumbre y el miedo se plantan en tu cabeza como si quisieran hacer un nido ahí.

Y ese es el momento justo para espantarlo.

Es inevitable. Siempre que salís de tu zona de confort, de lo conocido y de lo seguro, vas a sentir miedo. Los seres humanos tenemos miedo a lo desconocido, nos da pánico la incertidumbre.

Por eso, soñar en grande da un miedo terrible. Por eso, cuando querés dar un paso gigante es cuando más te paralizás.

Pero hay muchas formas de lidiar con el miedo, de enfrentarlo y pasar a la acción.

Buscá certezas: la mejor forma de pasar del miedo a la acción

Como te dije antes, el miedo viene de la duda, de preguntas como “¿Qué pasará luego?” “¿Y si todo sale mal?” o bien “¿Y si sale mejor de lo que creí y se me escapa de las manos?”.

Por eso una excelente forma de espantar los miedos es visualizar diferentes posibles escenarios y pensar un plan de acción concreto para cada posibilidad.

¿Y si sucede lo peor?

¿Cuál sería el peor escenario posible? ¿Si sucediera, cómo podrías resolverlo? A veces lo peor que puede pasar tiene formas de arreglarse, así que el riesgo no es tan terrible como parece a simple vista.

Estás armando un evento y necesitás que al menos 50 personas se inscriban para costear los fondos. ¿Y si no alcanzo a las 50 inscripciones? ¿Qué puedo hacer si no alcanzo a las 50 inscripciones?

El miedo a la incertidumbre podría decirte “No lo hagas, por si acaso…” Pero también podés buscar soluciones de antemano: buscar sponsors, o hacer una preventa con uno o dos meses de anticipación, incluso hacer charlas en lugares donde esté el público más interesado en el evento para captarlos con más facilidad.

Lo importante es minimizar los riesgos, e intentar prever las peores situaciones para ver cómo lidiar con ellas; o bien, cómo convertirlas en oportunidades. Es increíble la cantidad de escenarios “negativos” que imaginamos, que en realidad son oportunidades maravillosas.

Estoy segura que has sentido este miedo a “que todo pueda salir mal” millones de veces y lo conocés bien. Pero este no es el peor de los miedos que nos llevan a estar paralizados.

El miedo que más nos paraliza es al revés. ¿Y si todo sale bien? ¿estoy dispuesta a pagar el coste de lograr mis sueños?

¿Y si sucede lo mejor?

Tal vez no te habías dado cuenta, pero muchas veces sos vos quien se pone piedras en el camino por miedo a que las cosas vayan “mejor de lo que pensabas”, y se te vayan de las manos.

Pongamos por ejemplo que ponés una promoción para captar nuevos clientes, y te va demasiado bien, mucho mejor de lo que esperabas. Tenés tantas solicitudes de trabajo que no das abasto.

Tenés miedo de quedar mal con todos esos clientes. Así que, por las dudas, hacés menos publicidad. Es decir, por las dudas, te limitás. Te ponés piedras en el camino, para no crecer tan abruptamente.

Podrías volar y empezar a vivir la vida de tus sueños, pero el miedo a que no puedas con ella te abruma y preferís quedarte en el molde, o apuntar más bajo… Es un problema que seguro has tenido más veces de los que creés.

Pero ese miedo también puede sanarse.

Imaginá: si todo fuera demasiado bien, y no das abasto con tanta abundancia, ¿qué podés hacer? ¿qué podés hacer si todo sale mucho mejor de lo que esperabas?

Siguiendo con el ejemplo, ¿por qué no contratar a alguien más? ¿o bien tercerizar? También puede ser una gran opción crear una sociedad, dar un paso agigantado.

¿Dan miedo estas opciones? Investigá sobre ellas. Nada mejor que la certeza para espantar los miedos, y pasar del miedo a la acción. Buscá ejemplos, preguntá, indagá… ¡pero no te quedes con la duda! La duda hará que te quedes quiet@.

Buscá información que llene esas dudas para poder saber cuál es el mejor camino para lograrlo. La información te dará seguridad. Y con seguridad, vas a poder avanzar con más confianza y determinación.

Soñá a lo grande

No tengas miedo de soñar a lo grande. Alejá ese miedo y reemplázalo por certezas, por seguridades. Podés hacer todo lo que te propongas, el quid de la cuestión es encontrar la mejor forma de hacerlo. Dejá tus inseguridades atrás, pasá del miedo a la acción y animate a vivir lo que tanto querés.

Espero haberte ayudado con estas ideas y consejos. Si tenés alguna idea o hábito que te ayude a lidiar con tus miedos y reemplazar la parálisis por acción, por favor, compartilo en los comentarios.

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Cuando decidí que “hasta acá llegué”

El día que decidí que hasta acá llegué

Sí. Hasta acá llegué.

Tomar esta decisión iba a hacerme sentir horrible. “Un poco más, Gisela. Vos podés. Ya tenés lista la mitad de las cosas. Falta bastante, pero ya hay una mitad hecha. Sólo un poco más. Sólo un poco más”

Pero al cuerpo no lo podés engañar.

La ansiedad que te impide dormir, que te deja trabajando la mente en todas tus horas de descanso. El apetito que se va de los nervios porque sabés que no te dan las horas para hacer todo lo que tenés que hacer. Y por eso seguís, aún en las horas de descanso.

“Sólo un poco más”

Podía engañar al cuerpo un poco más pero…

Números rojos en el calendario.

No iba a llegar. No había tiempo suficiente.

Tenía que aceptar que… ya era tarde.

Había empezado tarde. El tiempo se había dilatado. Y ahora ya era demasiado tarde. Tenía que desistir.

Se me hizo un nudo en el estómago. “¿De verdad, está pasando?” Sí, de verdad estaba pasando. Lo intenté, pero igual, se me fue de las manos. Lo mejor era reconocerlo, aceptarlo, y dar aviso cuanto antes de que la última etapa del concurso no iba a realizarse.

Sentí que había perdido credibilidad. “Fallé”.

Pero no fue así. Lo que recibí fueron respuestas llenas de comprensión y ánimos.

Moraleja: aprender a decir “hasta acá llegué”

A veces estamos tan empeñados en lograr algo, que no somos capaces de ver todas las dificultades que habrá en el camino (porque no queremos verlas, porque queremos lograrlo a pesar de todo). Le ponemos más fichas de las que podemos, hasta que nos encontramos en una situación como esta: entendemos que no será suficiente.

A veces es producto de habernos puesto metas muy altas, o haber tomado muchos desafíos a la vez, sin contemplar que ni somos un pulpo, ni el día tiene 56 horas.

Por eso, agradezco infinitamente haber creado el calendario de planificación de estos dos siguientes meses: si no lo hubiera hecho, hubiera seguido adelante ciegamente, desgastando mi cuerpo, y llegado al mismo resultado.

Pero lo realmente importante de esta historia, es que sepas que a veces podés dar marcha atrás algo que iniciaste, y que hacerlo puede ser sano. Sano porque cuidás tu salud, porque podés aprender de esta experiencia y hacerlo mejor la próxima.

Aprender a decir “hasta acá llegué” es difícil, pero hace bien y es correcto. Cuanta más energía le hayas puesto al proyecto, más duele soltarlo, pero a veces soltar es lo que te permite renovar energías y empezar bien otro capítulo.

¿Estás viviendo parecido?

Así que si estás viviendo una situación de estrés como la que comenté antes, reflexioná: ¿de verdad falta sólo un poco más, o te estás mintiendo porque querés lograrlo? ¿es momento de seguir o necesitás hacer un freno para ver las cosas desde otra perspectiva?.

Tal vez sólo necesitás tomar un descanso y luego continuar. Pero si aún no ves perfectamente en el calendario la meta alcanzada, entonces es hora de planificar bien cada día de los siguientes meses: eso te ayudará a ver si tenés que ponerle más ahínco, o si es momento de dar marcha atrás.

Si no sabés cómo planfiicar, te invito a que te suscribas a nuestra lista de emails, donde te ayudaré a planificar tus sueños, y hacerlos posibles.

Hagas lo que hagas, que sea la decisión que te permita dormir feliz y tranquil@ por las noches. Seguro esa es la mejor decisión que podés elegir.

¿Te has sentido así antes? ¿Qué hiciste? Si pudieras elegir hoy volver atrás, ¿harías lo mismo? Me encantaría conocer tu opinión al respecto en los comentarios de abajo. Si te sirvió este artículo, por favor compartilo con tus amigos.

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Celebrar: el paso más importante de un proyecto

CELEBRAR EL PASO MAS IMPORTANTE

Celebrar la victoria de cada pequeño o gran logro es de una importancia vital. La celebración es el elixir que te revitaliza y te llena de nuevas energías. Por eso nunca tenés que olvidarte de celebrar.

Hace unos años atrás, en el grupo scout de Lourdes de San Rafael, nos encontrábamos terminando por fin un proyecto que nos había llevado meses llevar adelante. Al fin habíamos dejado listo el “krall” (la habitación donde planeábamos gran parte de nuestras actividades).

Habíamos aprendido a cortar con caladora, a tapizar, a trabajar mucho más en equipo. Habían pasado meses pero al fin ese lugar estaba decorado como queríamos. Un lugar acogedor.

Así que nos sentamos, cansados pero felices a ver qué más hacía falta hacer. O si ya podíamos pasar al siguiente proyecto.

Concluimos todos en que ya no quedaba nada por hacer, que el krall estaba terminado y podíamos darnos por satisfechos. Fue entonces cuando se nos acercó Jesús, el jefe del grupo, y nos dijo con una sonrisa pícara: “se les está olvidando lo más importante”.

Nos quedamos mirando unos a otros sin entender qué nos faltaba: habían cortinas nuevas, la ventana estaba arreglada… hasta habíamos revisado el sistema eléctrico del lugar…

Como no podíamos encontrar qué era eso “tan importante” que nos había faltado, le preguntamos al jefe de grupo en qué estábamos fallando.

La respuesta fue reveladora para mí. “Se están olvidando de lo más importante: celebrar”.

Al principio me pareció absurdo. Celebráramos o no, habíamos cumplido nuestra meta. Pero con el tiempo… aprendí que si no festejás tus logros, no te aplaudís y te llenás del júbilo de haber alcanzado tus metas, algo en tu interior queda vacío.

Por qué es importante celebrar

La celebración, el festejo, es el último paso de un proyecto. Siempre. ¿Por qué?

Porque celebrar es el acto de cierre de un ciclo, de un proyecto. Es la frutilla del postre. Lo que hace que un logro, realmente sea un logro.

Es el aplauso que nos damos por todo el empeño que pusimos en nuestra meta. Un reconocimiento a nosotros mismos. Es un momento en el cual otorgamos valor a todo el esfuerzo pasado, y disfrutamos de lo que logramos.

Al darle valor a nuestro esfuerzo, también renovamos nuestras energías. Nos recuerda que no corremos como un burro tras una zanahoria, sino que entre el aquí inicial y la meta que buscamos, hay un camino que disfrutar y se llama vida.

También es un momento de encuentro con los otros. Ya que no hay celebración sin otros. Festejamos junto a todas las personas que hicieron posible ese logro. Y también compartimos juntos a nuestros seres queridos, que son quienes nos apoyan siempre, sin importar qué pase.

Celebrar es darle un significado emocional a nuestro objetivo. Es convertirlo en algo importante e íntimo para nosotros, hacerlo nuestro.

Por eso, cada vez que planifiques un proyecto, no olvides anotar en la agenda, como algo súper importante, celebrar la meta alcanzada. Así, vas a renovar energías y sentirte orgullos@ de lo que has logrado hasta ahora.

Así que te propongo que mires en los meses pasados. ¿Hay alguna meta que alcanzaste pero que nunca celebraste? Si es así, pues, nunca es tarde: ¡valorá tu esfuerzo, y celebrá ese triunfo con tus seres queridos!

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¿Cómo ponerte metas y cumplirlas?

como ponerte metas y cumplirlas

Ponerte metas reales y alcanzables, y cumplirlas es algo super sencillo y fácil de hacer. Salvo… claro, que no sepas cómo hacerlo.

Recuerdo cuando, de más chica, competía en natación. Estaba haciendo el cruce de la Laguna de Gómez y, esta vez me había preparado sólo en 20 días, ya que me había decidido tarde a anotarme. Había estado practicando con un compañero, Lautaro, ya que su papá nos hacía el acompañamiento cuando entrenábamos en la laguna.

Lautaro nadaba a un ritmo mucho más rápido que yo, así que tuve que mejorar mi ritmo de la patada y mejorar el estiramiento de la brazada de kroll para conseguir estar a su altura, y así no perder de vista al adulto que nos acompañaba. Fue un entrenamiento terrible.

Quería desistir cada veinte minutos, parar y dejarlo como estaba. Pero de repente, lo veía a Lautaro más adelante y recordaba cuál era la meta: llegar. Así que me decía “sólo un poco más” y seguía adelante. Y finalmente, en cada día de entrenamiento, llegaba a apenas unas brazadas después que él.

Fue un entrenamiento duro. Pero la idea de llegar siempre me mantuvo en el camino, y la convicción de que no podía perder al papá de Lautaro de vista hacía que sacara fuerzas de donde no tenía. Y seguir. Recuerdo que terminamos saliendo ambos en el 4º puesto (ya que en la entrega de premios diferenciaban los sexos). ¡No te imaginás lo orgullosa que me sentía!.

¿Y por qué te cuento esto? Porque no hay mejor ejemplo de alguien que tiene claro una meta, que un(a) deportista.

Pero, cuando querés ponerte metas personales en la vida, el significado de “meta” se desdibuja y se pierde… hasta convertirse en un “no sé”. Y así, no podés llegar a ningún lado.

Porque, estoy segura, te pasó muchas veces ponerte na “meta” y no alcanzarla, y dejarla atrás… ¿o no?. No hay nada tan frustrante como eso: te desanima, te desacredita ante tus propios ojos, y te tira abajo. Y al final, decís “no sirve ponerte metas”. Pero claro, ¿era eso realmente una meta? Muchas veces nos ponemos tareas para hacer, pero son imposible de alcanzar ya que, en realidad, no son una meta, son “deberes”.

Por eso, hoy te quiero contar qué sí es una meta y qué no lo es. Para que esta vez sí puedas ponerte metas personales y alcanzarla, tal como yo lo logré en el cruce de la laguna.

 

Qué NO es una meta

  • Una idea vaga.
    Las ideas vagas no funcionan como metas. La vaguedad o poca especificidad de una meta hace que no te motive: al no saber bien qué significa, qué incluye, tampoco sabrás qué hacer, ni si lo lograste o no. La meta es un horizonte, si no lo podés ver, no vas a saber hacia dónde caminar.

 

  • Una actividad.
    Si estás escribiendo una meta que tiene la duración de un día, entonces lo que estás apuntando es una tarea, una actividad, no una meta.Asistir a una conferencia sobre gestión de tiempo no es una meta, es una actividad.

    En cambio, “aprender sobre cómo gestionar el tiempo” puede ser una meta que incluya, entre otras cosas, ir a dicha conferencia. Además de ello, también incluirá: apuntar mis metas en un cuaderno, escribir todas las actividades que tengo que hacer, anotar cada noche qué planes haré al día siguiente… etc.

 

  • Algo interesante para hacer
    Hay cientos de cosas interesantes para hacer. Como viajar, o crear una rutina de ejercicio. Pero si realmente no estás motivada a hacerlo, entonces no sirve como tal. Una meta que no te hace emocionarte ante la idea de alcanzarla, no es una meta. Sólo es algo interesante pero que no te motiva a actuar.

    Las metas tienen que motivarte. Ponerte metas “sólo porque alguien dijo que está bueno hacer eso” pero que no te hace vibrar, que no te hace imaginar una y otra vez el momento de haberlo alcanzado… no es una meta. Si no te emociona llegar a tu meta, cualquier excusa va a desanimarte y te quedarás a mitad de camino.

    Tal vez es algo deseable, pero que no está en tu lista de cosas prioritarias. Dejalo en stand by, en suspenso. Más adelante tal vez llegue el momento en que te vuelvas loc@ por conseguirlo. Esperá a tener la motivación suficiente.

 

Qué SÍ es una meta

  • Una meta es un horizonte que podés visualizar, imaginar, y que te ilumina el camino a seguir. Es el lugar al que querés llegar, y lo tenés muy claro en tu mente.

 

  • Las metas son abarcativas. Son horizontes que nos hacen caminar hacia adelante, en búsqueda del sol poniente. Son aquello por lo que harás cientos de tareas más pequeñas para lograrlo.

 

  • Es algo que te apasiona o que realmente querés alcanzar con todas tus fuerzas. Que te hace imaginar mil veces el momento de la victoria. Es el combustible que te hace andar, haciendo camino. Una meta es una estrella guía hacia la que encaminás tus pasos.

    La meta es un horizonte que te motiva, que te llena de energía y emoción. Que te mantiene perseverante.

    Sabrás que es una meta cuando, en vez de buscar excusas y obstáculos para lograrlo, empezás a ver soluciones, alternativas y oportunidades. Cuando te focalizás en todo lo positivo para conseguirlo. Por eso, una meta es aquello que realmente querés hacer desde tu corazón y que te mantiene cada día llena de energías y con ganas de hacer mil cosas.

Y ahora que ya sabés qué es y qué no es una meta, ¿qué te parece ponerte metas tuyas, y empezar a actuar para alcanzarlas?

Ahora es tu turno de ponerte metas

¿Qué querés conseguir durante los siguientes 30 días?

En este artículo de “¿cómo alcanzar tus metas?” te cuento más en detalle de cómo fijarte metas alcanzables y lograrlas. Podés ayudarte con un planificador mensual imprimible a color o para colorear.

Si te gustó el artículo, no olvides compartirlo. También me encantaría que lo comentes aquí debajo.

Un gran abrazo y hasta la próxima.

Gi

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¿Cómo alcanzar mis metas? 4 trucos para lograrlo

Metas: tus grandes aliadas para conseguir tu vida ideal.

Sé que hay mil millones de cosas que te gustaría hacer. Y no das abasto para hacerlas todas porque, claro, el reloj no perdona, y además siempre surgen cosas nuevas, urgentes o no, a las que le das prioridad.

¿Por qué?

Bueno, eso claramente es porque no tenés super a la vista cuál es tu meta. Porque no importa tanto las cosas que querés hacer, como lo que querés SER.

Pongamos que querés ser más saludable: empezar una rutina de ejercicios, dormir tus ocho horas diarias sin interrupciones, comer sano, etc. Hay cientos de formas de lograr este nuevo SER tuyo. Por eso, tenés que definirlo.

Crearte metas te ayuda a visualizar tu horizonte y poder caminar hacia él. Como siempre digo, si no visualizás lo que querés, es sólo cuestión de suerte que lo logres. En cambio, si podés imaginarlo, vas a poder trazar una estrategia para lograrlo.

¿Cómo ponerte metas y cumplirlas?

  1. No peques de mega-ambicios@.

    Ponerte mil metas a la vez sólo logrará que te frustres porque no podrás hacerlas todas a la vez. Empezá por una por mes, y permitite disfrutar ese camino. Si te morís de ganas de hacerte una lista gigante, hacela, pero sólo elegí entre una meta para empezar, y cuando la acabes, sumá otra.

    Y es que las metas no van a cumplirse sólo por apuntarlas en un papel. Vas a necesitar dedicarle tiempo para que den frutos, y el tiempo es limitado.

    A mí me gusta plantearme metas anuales primero, y luego metas mensuales. Un mes es un tiempo razonable para lograr una meta. Ese es el motivo que en las agendas Alestra cada mes esté acompañado por un apartado de “metas que voy a lograr este mes”

  2. Priorizá

    Si no sabés cuál meta elegir primero, te aconsejo que hagas caso de las palabras de Walt Disney: “Preguntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar donde querés estar mañana”.

    Priorizá lo más urgente e importante a la vez, dejá en segundo lugar aquello que es importante pero puede esperar, y por último, anotá aquello que te gustaría, pero que en realidad no es ni tan importante ni tan urgente.

    Recordá que aquellas que no entren ahora como “metas prioritarias” pueden ganar protagonismo el mes próximo.

  3. Creá una lista

    Definí el tema y cómo vas a lograrlo. “Quiero comer sano” puede ser la meta, y armar un menú semanal balanceado, consultado por una nutricionista puede ser uno de los primeros pasos. Pero seguro habrán más tareas.

    Desglosá la lista de cosas que debés hacer para alcanzar tu meta. Marcate hitos primero (“ir a la nutricionista, crear menú semanal), y marcate las tareas pequeñas que tenés que hacer para alcanzar esos hitos (“consultar por recomendaciones de nutricionista”, “elegir entre todos los profesionales”, “pedir turno”).

    De esta manera, vas a tener a la vista toda la serie de cosas que tenés que hacer antes de lograr siquiera una parte de tus metas. Ya ves por qué te decía de empezar sólo por una meta: ¡lleva lo suyo completarla!

    Este ejercicio también ayuda a que veas el orden en que tenés que hacer las cosas. Para prevenir el “mal de la receta nueva”: cuando querés hacer una comida que nunca antes hiciste, y estás por ponerte manos a la obra y te das cuenta que te falta un ingrediente… Apagás el horno y salís con desgano a comprar lo que te hace falta. Haciendo una lista de tareas, podés ver de antemano ese imprevisto.

  4. ¡Actuá!

    No dejes las cosas apuntadas en un papel nada más. Animate a hacer cada día un paso que te lleve hacia tu horizonte personal. De nada sirve planificar si no hay manos a la obra.

    Y… si te sentís desmotivad@, porque eso puede pasar, y de repente te asaltan las ganas de bajar los brazos, recordá esa imaginación que te hiciste de vos lográndolo. Visualizate alcanzando tus metas. Y ya ves cómo la alegría de ese triunfo soñado te da energías para seguir adelante.

¿Te gustó este artículo? ¿Te resultó útil? Entonces no olvides compartirlo con quienes querés. Y si querés, me encantaría que te tomes unos minutitos para comentarlo aquí debajo. ¿Qué tal te ha ido con el camino hacia tus metas?

Un gran abrazo y hasta la próxima.

Gi

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Rutina para ser feliz: cómo crear hábitos

una rutina feliz es posible

Una rutina para ser feliz significa crear una rutina que te lleve a una vida feliz. Pero hablar de “vida” suena a algo grande y mucho tiempo. Mientras que hablar de “días o semanas” es un período de tiempo más amigable para saber por dónde empezar.

¿Sabés?, yo no sabía que despertarme temprano y tomarme un té con frutas secas bajo el sol de la mañana iba a llenarme de energía cada día, hasta que lo pensé y lo planeé. Y lo hice. Sigue leyendo Rutina para ser feliz: cómo crear hábitos

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Cómo construir una máquina que te de más tiempo

Cómo contruir una máquina que te dé más tiempo

¿Cuántas veces soñaste con tener “más tiempo” para esto, “más tiempo” para aquello? Y la verdad, si tuviéramos un día de 48 horas, seguiríamos haciendo la mitad de las cosas que nos gustaría. ¿Por qué? Porque el problema no está en la cantidad de horas, sino en cómo lo aprovechás.

Pero no voy a ser yo quien te cuente cómo hacer rendir más tu tiempo. Hoy, lo dejaré en manos de un gran experto: Pablo González, coach consultor en la gestión del tiempo, y adicto a procrastinar.
Sigue leyendo Cómo construir una máquina que te de más tiempo

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Diseñá hoy tu vida ideal y empezá a vivirla

Mi día ideal

¿Y si te digo que tu vida ideal está a tu alcance?

Un día te das cuenta que ya no tenés que conformarte con lo que la vida te pone en el camino. Que está en vos elegir cómo vivir cada día. Que tenés el poder para elegirlo y lograrlo. Que sólo necesitás idearlo, imaginarlo, crear la estrategia que te lleve a eso y poner manos a la obra. Sigue leyendo Diseñá hoy tu vida ideal y empezá a vivirla